Continuando con la vida de Heracles, retomaremos la historia por donde la habíamos dejado, es decir, justo cuando Heracles, recién nacido, creaba una Vía Láctea. Vamos, como cualquiera de nosotros.
Una noche, cuando Heracles tenía más o menos un año de edad, dormía plácidamente junto a su hermano Ificles bajo una piel de cordero. A medianoche Hera, que estaba empezando a hartarse del querubín, envió dos serpientes venenosas con órdenes estrictas de dar muerte a Heracles. Zeus iluminó por obra divina la cámara donde dormían los dos hermanos, despertándolos. El llanto de Ificles desató el caos, pero antes de que Alcmena y Anfitrión pudieran hacer nada, Heracles había capturado a las dos serpientes, estrangulándolas, una con cada mano. Cuando estas murieron, Heracles se echó a reír, se puso a saltar alegremente y arrojó las serpientes a los pies de Anfitrión. Así se las gastaba el nene con tan solo un añito.
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Mira tú, que rico el niño |
Anfitrión, temiendo que fuera a matar a alguien más "por accidente" envió al muchacho a una hacienda de ganado, donde permaneció hasta los dieciocho años. Allí lo eligieron para ser el portador del laurel de Apolo y, no se sabe gracias a quién, se convirtió en un erudito en astronomía y filosofía. Heracles era certero como nadie en el tiro con arco y la jabalina, además de ser más alto y fuerte que la media. Como dato curioso se dice que Heracles fue el primero en entregar voluntariamente los cadáveres de sus enemigos a los familiares para que les dieran sepultura y, como él mismo decía, "los buitres son las aves más nobles, pues no atacan ni siquiera a la menor criatura viva". Lógico es, por lo menos.
Cuando llegó el momento Heracles abandonó la hacienda de ganado y se marchó para matar al león de Citerón, que estaba haciendo estragos con los ganados de Anfitrión y de su vecino el rey Tespio. El rey tenía cincuenta hijas (así, a cascoporro), y decidió (como el que no quiere la cosa) que cada una de sus hijas tuvieran un hijo de Heracles. Heracles se alojó, curiosamente, cincuenta noches en Tespias mientras daba caza al león, y el rey le ofreció compartir el lecho de su hija mayor, Procris, como recompensa. El caso es que cada una de las cincuenta noches una hija distinta fue a la cama de Heracles, teniendo relaciones con todas menos con una, que debía seguir siendo virgen para convertirse en la sacerdotisa de Tespias. Y así, amigos míos, Heracles completó su "primera hazaña", y no me refiero precisamente a dar muerte al león de Citerón. Tuvo cincuenta y un hijos con las hermanas, pues dos de ellas habían tenido mellizos, la mayor y la menor. En cuanto a la matanza del león (que ya era lo de menos), le resultó muy fácil, y se vistió con sus pieles y se puso como yelmo sus fauces abiertas. Sin embargo, algunos dicen que llevaba la piel del león de Nemea, su primer trabajo. Cada cual que piense lo que quiera, aunque parece más romántico que fuera la piel del león de Nemea.
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Sí, este tío se zumbó a cuarenta y nueve mujeres en menos de dos meses, y las preñó a todas. |
Hera, enfadada en parte por los excesos de Heracles en la guerra y por la propia animadversión que confería al muchacho, lo hizo enloquecer. Heracles, cegado por la ira transitoria que le había inducido Hera, atacó primero a su querido sobrino Yolao, el hijo mayor de su hermano Ificles, el cual consiguió salvarse a duras penas. Luego mató a todos sus hijos, y a los dos hijos menores de Ificles, que se encontraban entrenándose en ejercicios militares. Posteriormente los arrojó al fuego a todos. Algunos dicen que también mató a su mujer, Megara. Se lloró en toda la ciudad la muerte de los hijos de Heracles, pues tenían ante sí un futuro brillante: Uno estaba destinado a gobernar Argos, otro iba a ser el rey de Tebas y al otro se le había prometido Ecalia (ciudad que Heracles asoló posteriormente). Y para todos se les había prometido la mano de las novias más selectas, que significaban una triple alianza entre Atenas, Tebas y Esparta.
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Y esta es la visión que todos tenemos de Megara. |
Se dice que cuando Heracles salió para realizar sus trabajos Hermes le dio una espada, Apolo un arco y flechas bien afiladas, y Atenea y Efesto rivalizaban por beneficiar a Heracles con petos, armaduras, yelmos y túnicas. Poseidón le regaló un tiro de caballos y Zeus un magnífico escudo irrompible. Aún así, el arma preferida de Heracles seguía siendo el arco y usó poco el resto de los regalos. Su sobrino Yolao participó en sus trabajos como su escudero.
Y hasta aquí por esta semana. En la próxima entrada veremos cuáles fueron los doce trabajo que tuvo que realizar Heracles. Recordar que hay más información en libros como "Los Mitos Griegos" de Robert Graves o "Grecia y Roma", de H.A. Guerber.
2 comentarios:
Encima que Hera le enloqueció tiene que pagar por un crimen que no cometió voluntariamente, hay que joderse jeje, pero los héroes son así xDDD
Comentado queda
Los dioses siempre hacen lo que quieren con los mortales, y aqui no pasa nada xD
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